Estas dietas proponen la utilización de un solo alimento (la dieta de la uva, o de la banana, o de la manzana, de la sopa, etc.), y prometen una gran pérdida de peso y un óptimo estado de salud. Lamentablemente la realidad es que la persona pierde gran peso al único por una restricción calórica luego se detiene la pérdida de peso y hay una resistencia a perderlo por causa del descompenso metabólico que ocasionamos a nuestro cuerpo siguiendo esta dieta, además de comenzar a sufrir de carencias de nutrientes que nos llevan a una desequilibrio electrolítico, anemias, etc.
Todo esto porque un alimento o pocos alimentos no cubren todos los requerimientos de macro o micronutrientes que se necesitan diariamente para vivir. Al inicio nuestro cuerpo utiliza las reservas pero una vez terminadas las reservas comenzamos a presentar los signos y síntomas de las carencias, especialmente las de hierro y calcio para las mujeres que después de los 35 años son más propensas a la osteoporosis.
En fin, no olvidemos por otra parte lo aburrido que es comer todos los días el mismo alimento por semanas y semanas, y ¿Por cuánto tiempo lo podemos aguantar?. Unas semanas, un mes no creo mucho más allá de allí. ¿Y luego que sucede? …..
Lamentablemente se vuelve a ganar el peso perdido rápidamente y a veces hasta más como consecuencia del estrés metabólico que causamos a nuestro hígado. De allí la causa del efecto “yo – yo”.
Reportaje especial de nutrición
Dra. Rosisella Puglisi
Nutricionista – Dietista
Especialista en Nutrición Clínica

